El Templo de Kukulcán, conocido como El Castillo en Chichén Itzá, Yucatán, fue seleccionado por cuarta vez en 14 años como la Imagen Astronómica del Día por la NASA, destacando su relevancia arqueoastronómica global. La distinción, publicada el domingo 15 de marzo de 2026, invita al público a visitar el sitio para presenciar el fenómeno del descenso de la Serpiente Emplumada durante el equinoccio de primavera, que ocurrirá el viernes 20 de marzo a las 8:46 horas del Centro de México.
El fenómeno del descenso de Kukulcán
Según el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el descenso de Kukulcán se observa en los días cercanos al equinoccio de primavera, cuando la proyección de siete triángulos de luz y sombra sobre la escalinata norte del templo se une con la escultura de la cabeza de serpiente en la base, creando la ilusión de un ofidio descendiendo. Este efecto es visible aproximadamente entre las 3 y las 5 de la tarde.
“En unos días ocurrirá otro equinoccio, no solo en el Templo de Kukulkán, sino en todo el planeta Tierra”, señaló la NASA al presentar la imagen del 15 de marzo de 2026, una composición tomada en 2019 que muestra la Vía Láctea sobre la pirámide, con Júpiter y Saturno flanqueando la banda galáctica.
Una tradición astronómica reconocida internacionalmente
Esta es la cuarta ocasión en que la NASA destaca a El Castillo: la primera fue el 21 de diciembre de 2012 con la imagen “Orión sobre El Castillo”, coincidiendo con el fin de un ciclo del calendario maya. En esa fecha, especialistas de la UNAM y del INAH explicaron que no marcaba el fin del mundo, sino el cierre de un Baktún de 1.872,000 días, iniciado en el año 3114 a.C. y concluido en 2012.
La fotografía de Robert Fedez titulada “Vía Láctea sobre la Pirámide de la Serpiente Emplumada” fue elegida en 2019, 2023 y nuevamente en 2026, esta última con el nombre “Equinoccio en la Pirámide de la Serpiente Emplumada”, reforzando el vínculo entre astronomía moderna y conocimientos ancestrales.
Arquitectura y simbolismo maya-tolteca
Construido entre los siglos IX y XII, El Castillo tiene 30 metros de altura y 55 metros de ancho en su base. Es un ejemplo emblemático de la fusión arquitectónica maya-tolteca, resultado de la migración de los guerreros toltecas en el siglo X, tras el abandono y repoblación de Chichén Itzá. El sitio fue fundado en el siglo VI y se ubica estratégicamente en el cruce de líneas que unen cuatro cenotes.
El INAH destaca que el templo fue dedicado a Kukulcán, figura que pudo haber sido un gobernante del siglo X y que tras su muerte fue divinizado. En la cámara superior del edificio se encontraron una escultura de Chac Mool y un trono de jaguar rojo, decorado con turquesa y jade, posiblemente sacrificado mediante fuego.
Dos eventos arqueoastronómicos en equinoccios
Además del descenso de Kukulcán, durante los equinoccios también se observa un fenómeno en el Templo de los Guerreros, donde las manchas del jaguar rojo, talladas en piedra, parecen brillar gracias a la iluminación solar. “Así es esta antigua capital (maya), Patrimonio de la Humanidad”, recuerda el INAH.
“En los dos equinoccios, la sombra de Kukulcán, la serpiente, desciende de su templo para fertilizar la tierra, mientras el jaguar rojo, oculto en el Templo de los Guerreros, hace brillar sus manchas de jade”.
