La Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema) y el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) han publicado recomendaciones para que cualquier persona pueda cultivar sus propias hortalizas en casa, sin necesidad de contar con un jardín o un balcón grande.
Requisitos básicos para empezar
Las autoridades señalan que solo se requieren de cuatro a seis horas de luz solar directa al día y un contenedor con buen drenaje, que puede ser una maceta, una botella de plástico recortada, una cubeta o un huacal. Es importante no usar tierra de jardín directamente en estos recipientes, ya que se apelmaza, no permite un buen drenaje y podría contener plagas.
El crecimiento de la agricultura urbana
El interés por tener huertos en el hogar aumentó después de la pandemia. En la capital del país, la Sedema reporta más de 160 huertos comunitarios activos y más de 900 espacios dedicados a polinizadores. Además, entre 2023 y 2024 se establecieron 13 huertos urbanos en conjuntos habitacionales de la ciudad.
A nivel mundial, se estima que el mercado de la agricultura urbana alcanzó un valor de 178 mil millones de dólares en 2024, y se proyecta que llegue a los 330 mil millones para el año 2032. El sector que más rápido crece es el de las personas que cultivan en sus viviendas, con una tasa anual cercana al 8.14%.
Consejos para cultivar jitomate
Para espacios pequeños, el INIFAP sugiere optar por variedades de jitomate cherry o de crecimiento determinado, que son más compactas. Se necesita una maceta de al menos 30 centímetros de profundidad con agujeros para que drene el agua. La mezcla ideal de sustrato combina tierra para macetas con composta; la Sedema propone una mezcla en partes iguales de hojas secas, piedras porosas (como las volcánicas) y tierra.
El riego debe ser constante pero sin excesos, y se aconseja aplicar fertilizante orgánico cada dos o tres semanas para mejorar la producción. A medida que la planta crece, es necesario colocar un soporte o tutor para evitar que las ramas se quiebren. La cosecha está lista cuando el fruto está firme y ha tomado su color característico.
Instrucciones para el chile
Las variedades picantes como el jalapeño, el cayena o el chile de árbol son las más adecuadas para espacios reducidos, pudiendo cultivarse en macetas de entre 5 y 10 litros. Estas plantas necesitan un mínimo de seis horas de sol directo al día.
Se debe regar en la base de la planta, nunca sobre las hojas, preferentemente en las mañanas para prevenir hongos. Una mezcla de sustrato con buen rendimiento documentado contiene 40% de humus de lombriz, 50% de fibra de coco y 10% de perlita o vermiculita. Durante la floración y la producción de frutos, la planta requiere abono rico en potasio y fósforo.
El cilantro, la opción más fácil
El cilantro es considerado la opción más sencilla para principiantes. Se puede sembrar directamente en tierra o mediante técnicas hidropónicas básicas. La Sedema recomienda hacer surcos de menos de un centímetro de profundidad y separar las semillas unos 30 centímetros entre sí. Un tip clave es partir las semillas en dos antes de sembrarlas, sin triturarlas completamente, para mejorar la probabilidad de que germinen.
La germinación ocurre entre siete y diez días después de la siembra, y la primera cosecha puede realizarse alrededor del día 40. Posteriormente, se puede cortar cada seis o siete días. Esta planta prefiere climas frescos y no tolera el exceso de agua.
Opciones para espacios muy limitados
Para quienes no tienen espacio en el piso, existen alternativas como jardines verticales con jardineras de pared, macetas colgantes o cultivos en interiores con iluminación LED. La Sedema sugiere que estas luces funcionen entre 12 y 16 horas al día usando un temporizador, y que las superficies cercanas sean de color blanco o reflectantes para maximizar la luz.
El método Kratky es una técnica hidropónica sencilla que no necesita bomba eléctrica: consiste en poner las semillas en una canastilla de red sobre un recipiente con agua y nutrientes disueltos. Es adecuado para cilantro y otras hierbas de ciclo corto.
Control de plagas con remedios caseros
La guía de la Sedema incluye recetas para preparar repelentes naturales sin químicos. Una de ellas, llamada “apichi”, se elabora licuando 50 gramos de chile, 50 gramos de ajo y 25 gramos de pimienta negra, mezclándolos con 50 mililitros de alcohol de 96 grados. Esta preparación se deja reposar una noche, se diluye en un litro de agua y se guarda a la sombra durante dos semanas antes de aplicarla con un aspersor.
Otra opción es una mezcla de dos tazas de aceite vegetal con media taza de jabón líquido, diluida en un litro de agua, que se aplica por la noche para combatir pulgones, cochinillas y orugas. También se puede usar un té de cilantro hervido por diez minutos como repelente preventivo. Estos tratamientos deben aplicarse cada quince días de manera preventiva, y se recomienda revisar las plantas al menos dos veces por semana para detectar plagas a tiempo.
