El posible regreso del sistema de ascenso y descenso en el fútbol mexicano enfrenta un muro legal. Según el abogado José Luis Guerrero, cualquier intento del Congreso por cambiar las reglas actuales del deporte profesional sería, en palabras suyas, “una aventura estéril de carácter político”, debido a que las leyes no pueden aplicarse de forma retroactiva para deshacer decisiones ya tomadas.
Guerrero explicó que, bajo el sistema jurídico de México, las nuevas disposiciones solo funcionan hacia el futuro. Esto significa que lo que la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) ya aprobó bajo las reglas vigentes no se puede borrar automáticamente con una nueva ley.
El peso de los estatutos de la FMF
El especialista recordó que la Federación Mexicana de Fútbol funciona como una asociación civil. Esto implica que sus propios miembros son quienes deciden las reglas mediante votos internos, y una vez que se aprueban los estatutos, estos se vuelven obligatorios para todos los integrantes.
“La Federación Mexicana de Fútbol es una asociación nacional y se rige por sus propios estatutos. Quien determina los estatutos son los integrantes de esta asociación a través del voto en mayoría”
Para que un cambio de este tipo fuera viable, el abogado señaló que no basta con una nueva legislación, sino que se tendría que demostrar que las asambleas donde se tomaron las decisiones actuales fueron ilegales, revisando temas como la convocatoria, el quórum o la validez de los acuerdos.
Diferencia entre discursos y realidad
Finalmente, Guerrero puso el dedo en la llaga sobre la postura de ciertos empresarios y directivos. Mencionó que, aunque algunos líderes de grandes empresas televisoras dicen públicamente que apoyan el regreso del ascenso y descenso, su actitud cambia cuando llega el momento de votar en las asambleas reales.
“De repente veo a ciertos dirigentes de empresas televisoras fuertes, de los más fuertes de este país, que dicen que están a favor del ascenso y el descenso”
El abogado aseguró que hay una contradicción clara entre lo que se dice en las entrevistas y lo que realmente sucede en las reuniones formales de la Federación, donde el discurso es totalmente distinto.
