En Querétaro, las mujeres que encuentran una oportunidad no la aprovechan solo para sí mismas, sino que la convierten en bienestar para su familia y en impulso para otras. Así lo describe la columnista Laura Aguilar, quien ha recorrido las colonias del estado y destaca que el verdadero desarrollo comunitario ocurre cuando las mujeres deciden crecer juntas.
Durante años se pensó que el progreso dependía solo de grandes inversiones o programas públicos, pero Aguilar señala que existe una fuerza que rara vez aparece en las estadísticas: las mujeres que, pese a dedicar más del doble de tiempo que los hombres al trabajo de cuidados no remunerado, aún encuentran energía para emprender y apoyar a otras.
Redes que transforman vidas
La columnista relata que ha conocido a cientos de queretanas que llegan a talleres pensando que solo aprenderán un oficio, pero terminan descubriendo algo más valioso: una comunidad que las escucha, las acompaña y les recuerda que no están solas. “He visto mujeres que llegaron convencidas de que ya era tarde para empezar y hoy generan ingresos para sus hogares”, escribe.
Según Aguilar, el poder de estas comunidades no solo está en enseñar técnicas, sino en abrazar, impulsar y devolver la confianza. La evidencia respalda esta visión: estudios muestran que las mujeres con redes de apoyo tienen más probabilidades de emprender y fortalecer su autonomía económica.
“Cuando una mujer crece, ese avance difícilmente se queda solo en ella: mejora las oportunidades de su familia e inspira a otras a intentarlo”, afirma la columnista, quien concluye que invertir en estos espacios es una de las mejores decisiones como sociedad, porque no solo forman emprendedoras, sino líderes que construyen comunidades más resilientes.
