El cardo mariano, una planta medicinal, está siendo considerado como una alternativa natural para apoyar la salud del hígado y la prevención del hígado graso no alcohólico, una enfermedad que preocupa a los expertos por su aumento y la falta de un tratamiento farmacológico específico.
El poder de la silimarina
El componente clave de esta planta es la silimarina, un flavonoide con efectos antioxidantes y antiinflamatorios. Investigaciones publicadas en plataformas como PubMed indican que esta sustancia puede ayudar a reducir los niveles de ciertas enzimas hepáticas y mejorar la salud del órgano en estudios de imagen.
Según información recogida por Hello! Magazine, la silimarina, que se concentra en las semillas del cardo mariano, contribuye a proteger las células del hígado y a disminuir la grasa acumulada.
Un problema de estilo de vida
La enfermedad del hígado graso está estrechamente ligada a factores como la obesidad, el síndrome metabólico, el colesterol alto y la diabetes tipo 2, condiciones asociadas a una dieta desequilibrada y poca actividad física.
La doctora Rocío Aller de la Fuente, especialista del Instituto de Endocrinología y Nutrición de Valladolid, España, explicó que el tratamiento actual se basa en la dieta mediterránea y el ejercicio, abordando los factores de riesgo de fondo. También destacó la importancia de prevenir el sobrepeso desde la infancia, ya que actualmente afecta a un 30% de los niños.
Un aliado histórico
El farmacéutico Ricardo Leite señaló que “desde hace miles de años, las plantas se han utilizado para favorecer la salud hepática”. Agregó que hoy en día existe evidencia científica sobre los compuestos bioactivos de estas plantas y su eficacia para acompañar la reducción de grasa en el hígado.
Diversos estudios clínicos sugieren que la silimarina favorece la regeneración de los tejidos y puede limitar el progreso de los trastornos relacionados con el hígado graso.
Complemento, no sustitución
Los expertos advierten que, aunque prometedores, estos suplementos de origen vegetal deben utilizarse siempre bajo supervisión médica y como parte de un plan integral que incluya una alimentación saludable y ejercicio regular.
Recalcan que estos remedios naturales no reemplazan la orientación profesional ni los controles médicos periódicos, especialmente en personas con factores de riesgo o un diagnóstico ya confirmado.
