A lo largo de su historia, México ha enfrentado diversos ciclones tropicales que han causado estragos en la población, la economía y la infraestructura del país. Entre los fenómenos más destructivos se encuentran Otis (2023), Wilma (2005), Gilberto (1988), Paulina (1997) e Ingrid y Manuel (2013), los cuales dejaron huellas imborrables debido a la gran cantidad de pérdidas humanas, daños materiales y el impacto financiero que provocaron.
La ubicación de México lo hace vulnerable a tormentas que vienen tanto del Atlántico como del Pacífico. Según datos de la CONAGUA y el CENAPRED, la destrucción no solo depende de qué tan fuerte sea el huracán, sino también de qué tan rápido se mueva y cuánta agua descargue, lo que puede disparar inundaciones y deslaves.
Impacto de los ciclones más recordados
Uno de los eventos más recientes y violentos fue el huracán Otis, que el 25 de octubre de 2023 golpeó Acapulco y Coyuca de Benítez, en Guerrero. El fenómeno se volvió categoría 5 en menos de un día, dejando a la gente sin tiempo para reaccionar. De acuerdo con la SEGOB, este desastre cobró la vida de 50 personas, hubo más de 30 desaparecidos y el 80% de los hoteles quedó afectado, con pérdidas que superan los 35 mil 468 millones de pesos.
Por otro lado, el huracán Wilma causó estragos en la Riviera Maya y Cozumel el 21 de octubre de 2005. Al ser categoría 4 y quedarse casi quieto sobre la península de Yucatán por más de 60 horas, destrozó la infraestructura turística y de aeropuertos, generando costos de más de 2 mil 400 millones de dólares.
En la lista también destaca Gilberto, ocurrido en septiembre de 1988. Este huracán de categoría 5 azotó Yucatán, Tamaulipas y Nuevo León, dejando un saldo de 225 muertos y 60 mil familias sin hogar. En Monterrey, por ejemplo, el desbordamiento del río Santa Catarina provocó inundaciones muy fuertes.
Tragedias por lluvias y tormentas simultáneas
En octubre de 1997, el huracán Paulina (categoría 4) golpeó las costas de Oaxaca y Guerrero. Las lluvias fueron tan pesadas que provocaron deslaves que sepultaron zonas habitadas en Acapulco, dejando más de 300 fallecidos y cerca de 300 mil damnificados.
Finalmente, en septiembre de 2013, el país vivió una situación muy rara con la tormenta Manuel y el huracán Ingrid afectando al mismo tiempo a 20 estados. Estos fenómenos causaron inundaciones y desbordamientos de ríos que dejaron 157 muertos, afectaron a más de 1.5 millones de personas y generaron pérdidas de más de 3 mil millones de dólares.
