La Federación Internacional del Automóvil (FIA) tuvo que emitir un comunicado oficial después de un grave choque sufrido por Oliver Bearman en el Gran Premio de Japón, un incidente que resaltó dudas sobre las nuevas normas técnicas que regirán la F1 en 2026.
El choque que activó las alarmas
Durante la carrera en Japón, el coche de seguridad tuvo que salir a la pista debido al accidente del piloto de Haas, Oliver Bearman, en la curva 13. El inglés se salió del circuito a una velocidad de 308 kilómetros por hora y el impacto contra las barreras registró una fuerza de 50G, lo que le provocó una contusión en la rodilla derecha, aunque afortunadamente no sufrió fracturas.
El percance ocurrió por una gran diferencia de velocidad con respecto a Franco Colapinto, situación que obligó a Bearman a desviarse del trazado. Varios pilotos ya habían advertido con anterioridad sobre este tipo de situaciones, que parecen derivarse de los nuevos motores híbridos que entrarán en vigor en 2026.
La gestión de energía bajo la lupa
Debido a que las futuras unidades de potencia dependerán en gran medida del motor eléctrico, la gestión de la energía será un factor crucial. Esta dependencia puede generar, como se vio en Japón, diferencias de velocidad extremas entre los coches en pista, lo que plantea interrogantes sobre la seguridad.
La gravedad del asunto quedó clara cuando la FIA se sintió obligada a compartir una declaración tras la carrera. En su comunicado, el organismo inició diciendo:
“Tras el incidente con Oliver Bearman durante el Gran Premio de Japón y el papel que desempeñaron las grandes diferencias de velocidad en él, la FIA quiere hacer las siguientes aclaraciones”.
Un proceso de evaluación en marcha
La FIA explicó que los reglamentos de 2026, desde su introducción, han sido tema de conversaciones continuas con equipos, fabricantes, pilotos y la dirección de la F1. Estos reglamentos incluyen parámetros ajustables, especialmente en el ámbito de la gestión de la energía, que pueden optimizarse con datos de la práctica real.
La postura acordada por todas las partes ha sido realizar una evaluación estructurada después de la fase inicial de la temporada, para recopilar y analizar suficiente información. Por ello, hay varias reuniones programadas para abril con el fin de evaluar el funcionamiento de las nuevas normas y determinar si se requieren ajustes.
La federación subrayó que cualquier modificación, incluso en la gestión energética, necesita
“simulaciones cuidadosas y análisis detallados”
. Además, enfatizó que
“la FIA seguirá colaborando estrecha y constructivamente con todas las partes implicadas para lograr el mejor resultado posible para el deporte, mientras que la seguridad siempre seguirá siendo una parte central de la misión de la FIA”.
Finalmente, la FIA señaló que en este momento es demasiado pronto para especular sobre la naturaleza de los posibles cambios y que se comunicarán más actualizaciones posteriormente.
