La Junta de Gobierno del Banco de México sorprendió al reducir la tasa de interés de referencia en 25 puntos base, ubicándola en 6,75%. Esta decisión se tomó a pesar del aumento de la inflación en el país y en un contexto de incertidumbre por el conflicto en Medio Oriente.
En un comunicado emitido este jueves, la institución señaló que “la Junta de Gobierno juzgó apropiado en esta ocasión continuar con el ciclo de disminuciones de la tasa de referencia. Ello en congruencia con la valoración del actual panorama inflacionario. Asimismo, juzgó que la postura monetaria alcanzada sería apropiada para enfrentar los retos derivados de una prolongación y escalamiento del conflicto en Medio Oriente y sus repercusiones”.
Votación y contexto inflacionario
La mayoría de los integrantes del banco central respaldaron el recorte. La gobernadora Victoria Rodríguez, junto con los subgobernadores José Gabriel Cuadra García y Omar Mejía Castelazo, votaron a favor de la disminución. En contraposición, Galia Borja Gómez y Jonathan Heath prefirieron mantener la tasa en el 7%.
Esta medida se adopta mientras la inflación en México sigue su tendencia alcista. Durante la primera quincena de marzo, el indicador se situó en 4,63% anual, un incremento de 0,6 puntos porcentuales respecto a la quincena anterior y muy por encima del objetivo del 3% establecido por el propio Banxico.
Reacciones del mercado y perspectivas
La determinación del banco central contradijo los pronósticos de varios analistas del mercado, quienes esperaban mayor cautela ante el aumento de precios. Instituciones como Banamex calificaron la decisión como un error, argumentando que se está subestimando la magnitud de las presiones inflacionarias y los riesgos al alza que aún prevalecen.
Alfredo Coutiño, de Moody’s Analytics, advirtió que factores como las transferencias gubernamentales a familias y el incremento en los salarios mínimos siguen impulsando la demanda de consumo, lo que contribuye a una inflación subyacente persistente.
Panorama económico y proyecciones
El Banco de México justificó su acción evaluando la debilidad mostrada por la actividad económica, los niveles observados del tipo de cambio y el grado de restricción monetaria. La institución también elevó sus pronósticos de inflación para 2026 y estima que la meta del 3% no se alcanzará sino hasta el segundo trimestre de 2027.
México, la segunda economía de América Latina, registró un crecimiento de solo 0,8% el año pasado. Para 2026, la Secretaría de Hacienda proyecta un alza del 3% en el Producto Interno Bruto, aunque el consenso del mercado es más conservador, anticipando un promedio de 1,5%.
El primer mes de 2026 comenzó con una contracción del 0,9% en la actividad económica respecto al mes previo, principalmente por un débil desempeño del sector industrial. En este escenario, la reducción de tasas busca actuar como un estímulo para incentivar la actividad productiva y el consumo.
