Una especialista del Tecnológico de Monterrey pidió intensificar el empleo de la inteligencia artificial para enfrentar la obesidad en México, una condición que ya es una emergencia de salud pública. La doctora Rocío Isabel Díaz de la Garza, líder de la Unidad de Biología Integrativa del Tec, destacó que esta herramienta podría generar diagnósticos tempranos y tratamientos más efectivos si se cuenta con bases de datos masivas y organizadas.
Un problema que afecta a la mayoría
Durante una entrevista, la investigadora recordó que desde 2016 la obesidad fue declarada emergencia sanitaria, pues impacta al 70% de los adultos y al 30% de la población infantil en el país. Subrayó la urgencia de revertir esta situación y romper con el estigma que culpabiliza a los pacientes, ya que en la enfermedad intervienen factores genéticos, ambientales y socioeconómicos.
En este contexto, celebró la estrategia del gobierno Federal para retirar la comida chatarra de las escuelas, calificándola como un primer paso necesario entre muchos otros que deben darse. “Estos cambios en las políticas públicas son los que promueven los cambios”, afirmó.
Proyectos en marcha y necesidad de datos
En el Tec de Monterrey ya se utiliza la IA en un estudio que analiza la secuenciación del exoma de 100,000 mexicanos, junto con un cuestionario de más de 700 preguntas. Este proyecto, dirigido por los doctores Pablo Kuri y Víctor Treviño, ha permitido descubrir casos de personas con peso aparentemente saludable pero con complicaciones metabólicas graves, y viceversa.
La doctora Díaz de la Garza explicó que el biobanco de la institución, parte del Proyecto oriGen, ha aplicado censos a 100,000 personas, confirmando que el sobrepeso supera el 70%. Para aprovechar al máximo la IA, se necesitarían millones de datos de millones de personas, incluyendo información sociodemográfica, análisis de sangre, peso y genética.
El desafío de la seguridad de la información
Un obstáculo clave es la falta de un expediente electrónico unificado en México, a diferencia de otros países. La investigadora estimó que con una legislación efectiva que garantice la seguridad y confidencialidad de los datos personales, sin revelar identidades, la gente accedería a proporcionar su información, la cual eventualmente podría ayudar a otras personas.
“Sólo falta trabajar más en el tema de seguridad y confidencialidad en el uso de datos de las personas”, señaló. En el Tec, el uso de datos clínicos tiene la garantía de ser anónimo, y sería crucial que este modelo se extendiera a todo el país.
Recomendaciones para un uso responsable
Finalmente, la especialista recomendó a quienes usan IA para temas de salud que formulen preguntas muy específicas y busquen respuestas con evidencia clínica o publicaciones científicas. Advirtió que la valoración médica “no debe ser reemplazada” por estas herramientas y recordó que la automedicación basada en respuestas de aplicaciones de IA no es adecuada.
