El juego de pelota prehispánico, una actividad que inició como un ritual religioso y evolucionó hacia una práctica lúdica antes de la llegada de los españoles, es considerado una de las primeras formas de deporte en la historia humana. Originado en las selvas de México con la civilización olmeca, este deporte ancestral utilizaba pesadas esferas de caucho y su simbolismo estaba profundamente ligado a la cosmovisión mesoamericana.
Un ritual con carga simbólica
Mario Navarrete, maestro en Antropología por la Universidad Veracruzana y miembro del Consejo de Arqueología del INAH, explica que el sentido original del juego era oracular, destinado a predecir o entender los misterios del universo. El movimiento constante de la pelota de hule, que nunca debía tocar el suelo, imitaba la trayectoria de los cuerpos celestes, y la pelota misma representaba al sol.
El ritual podía culminar con un sacrificio humano mediante decapitación. Existe un debate académico sobre si los sacrificados eran los perdedores o, como sugiere Navarrete, los ganadores, considerados elegidos para llevar un mensaje a la deidad solar. “La única manera de ver al Dios es morir”, detalla el especialista.
Evolución y características del juego
Con el tiempo, el juego perdió su carga religiosa, especialmente entre los mexicas, y se transformó en una competencia con apuestas por joyas, oro o plumas. Moctezuma, el emperador azteca, era conocido como aficionado a esta práctica.
Se jugaba en canchas especiales, siendo la más grande la de Chichén Itzá, con 168 metros de largo. El objetivo era pasar una pesada pelota de caucho (de 3 a 5 kg y entre 25 a 37 cm de diámetro) a través de estrechos anillos de piedra colocados a gran altura en los muros laterales, usando principalmente las caderas, hombros o muslos para golpearla.
Legado y redescubrimiento
La Conquista española en el siglo XVI marcó el declive definitivo de esta tradición. Sin embargo, su legado fue redescubierto siglos después. En 1889, el explorador británico Alfred Percival Maudslay realizó el primer registro fotográfico y topográfico científico de Chichén Itzá, utilizando cámaras de placa seca y transportando su equipo en mulas.
Hoy, Chichén Itzá es el sitio arqueológico más visitado de México, recibiendo a millones de turistas cada año que acuden a admirar, entre otras estructuras, el Gran Juego de Pelota.
