La quinta edición de la Detectoriza 2026 concluyó con éxito en el semidesierto de Coahuila, reuniendo a más de 300 participantes en Ramos Arizpe. Este evento, que ha crecido desde su inicio en 2022, atrajo a personas de diversos estados como Querétaro y Michoacán, e incluso a un asistente de Uruguay, todos unidos por la afición de buscar objetos y rastrear la historia bajo la tierra.
Diversidad de búsquedas y experiencias
El encuentro mostró las distintas facetas de esta actividad. Mientras algunos participantes se enfocan en la detección tradicional de monedas y joyas, otros, como Hever Ortuño Pineda de Michoacán, realizan labores más técnicas buscando cavidades profundas. Por otro lado, Alejandra Socorro García Hernández, con casi tres décadas de experiencia, aporta una visión distinta al combinar la detección con su labor como médium, buscando conectar con las energías de los lugares.
Las jornadas también estuvieron marcadas por relatos que rozan lo sobrenatural. Ervey Martínez, integrante de Gambuseando Saltillo, compartió experiencias sobre sonidos inexplicables en La Laguna y el hallazgo de restos que parecían pertenecer a un soldado en un antiguo campo de batalla, momento en el que decidió detener su excavación por respeto al difunto.
Respeto a la ley y al patrimonio nacional
Un punto clave de la reunión fue la importancia de cumplir con la normativa mexicana. Los organizadores y participantes recordaron que, según la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, cualquier pieza de carácter arqueológico pertenece a la Nación.
En este sentido, se enfatizó que ante el hallazgo de piezas prehispánicas, lo correcto es detener cualquier actividad y avisar de inmediato a las autoridades civiles, ya que las labores de exploración científica son exclusivas del INAH o instituciones autorizadas. El objetivo es evitar el saqueo y proteger la riqueza histórica del país.
