Hyundai está moviendo piezas clave en su operación en México para no tener que subirle los precios a los clientes. La armadora surcoreana cambió el origen de su SUV Creta y analiza modificar el motor del Grand i10, todo para esquivar el arancel del 50% que aplica el país a modelos importados de naciones sin tratado comercial.
Juan Carlos Ortega, el nuevo director general de Hyundai México, explicó en entrevista que la compañía ya está tomando decisiones para mantener su competitividad en un mercado donde los costos de importación se dispararon. La marca, que ocupa el décimo lugar en ventas en el país con 26,434 unidades vendidas en el primer semestre de 2026 y una participación de 3.3%, busca no trasladar el golpe arancelario a los consumidores.
Creta cambia de origen en tiempo récord
El primer movimiento fue con la Creta, el SUV subcompacto del que Hyundai vendió 8,541 unidades en la primera mitad del año. Hasta ahora se importaba desde Indonesia, país sin tratado de libre comercio con México, por lo que quedó sujeto al arancel del 50% desde enero. La solución fue mover la producción a Vietnam, que sí forma parte del Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), del que México también es miembro.
“A partir de agosto, la Creta seguirá siendo la misma Creta para el público, pero ahora la traemos de Vietnam precisamente para no tener este tipo de impactos por las regulaciones locales”, detalló Ortega. La transición tomó apenas seis meses, un tiempo inusualmente rápido para una industria acostumbrada a procesos de planeación de largo plazo.
Gracias al cambio, la compañía evitó absorber el arancel o reflejarlo en el precio final. “En el caso de Creta técnicamente no se ha encarecido porque teníamos inventario y antes de tener un costo adicional por arancel movimos la producción de Indonesia a Vietnam”, afirmó el directivo.
Grand i10: la apuesta por un motor más pequeño
El segundo caso es el Grand i10, el modelo más vendido de Hyundai en México con 13,393 unidades anuales. Este auto se importa desde India, otro país sin acuerdo comercial con México, por lo que también está alcanzado por el arancel del 50%. La solución no pasa por cambiar de país, sino por modificar la motorización.
La regulación mexicana exenta del arancel a los vehículos con motores menores a un litro. Actualmente, el Grand i10 trae un motor de gasolina de 1.2 litros y cuatro cilindros, con 83 caballos de fuerza. “Estamos haciendo análisis para ver a través de qué forma vamos a hacer una mejor optimización de costos para este modelo”, señaló Ortega. “Hay una especificación que establece que si tienes motores por debajo de un litro están exentos del arancel. Entonces por ahí puede ser una alternativa que estamos analizando”.
El objetivo es mantener un precio competitivo sin sacrificar la posición del modelo en el segmento de entrada, donde el precio sigue siendo un factor decisivo. “No es el único diferenciador, pero sigue siendo muy importante”, admitió el directivo.
Ortega, quien antes lideró las áreas de Mercadotecnia, Relaciones Públicas y Producto durante seis años, sostuvo que la respuesta de la compañía no pasa por una guerra de descuentos, sino por aprovechar su capacidad global para optimizar producción, logística y abastecimiento. “En el mundo es parte de las revisiones de optimización y eficiencia para identificar dónde hay beneficios regulatorios que nos permitan tener un portafolio y precios más competitivos”.
Los movimientos de Hyundai reflejan cómo los nuevos aranceles están forzando a la industria automotriz a adaptarse más rápido de lo habitual, reasignando producción y replanteando rutas logísticas para evitar que el costo termine en el bolsillo del consumidor mexicano.
