El sector empresarial de México destaca la modernización del Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y México (TLCUEM), firmado el viernes pasado, como una oportunidad clave para diversificar los mercados del país y reducir la dependencia comercial de Estados Unidos.
Oportunidad histórica para las empresas
Octavio de la Torre, presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur), señaló que el acuerdo representa una ocasión histórica para que México fortalezca su presencia en Europa e impulse la internacionalización de sus empresas, especialmente las micro, pequeñas y negocios familiares.
Por su parte, Luis Fernando Haro, director general del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), describió el tratado como “un respiro” en un contexto de tensiones arancelarias con Estados Unidos, el principal socio comercial del país.
Impacto económico y comercial
La subdirectora de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), Teresa Plancarte, resaltó que México es un “socio estratégico clave” para la Unión Europea. En 2025, el comercio bilateral superó los 86,000 millones de euros y se estima que las exportaciones mexicanas a Europa podrían crecer hasta un 30%.
De la Torre agregó que la Unión Europea es el segundo mayor inversionista en México, con más de 209,000 millones de euros acumulados, lo que abre oportunidades en logística, servicios especializados, turismo y economía digital.
Beneficios para el sector agroalimentario
El sector agroalimentario será uno de los más favorecidos. Haro explicó que, además de diversificar mercados, también se diversifican los productos exportados, como jugo de naranja, aguacate, berries, carne y nuez pecanera.
Con el nuevo acuerdo, el 86% de los alimentos estarán libres de aranceles, un 10% verá una reducción gradual de los gravámenes y un 4% tendrá un tratamiento limitado. La Unión Europea, siendo el mayor importador mundial de alimentos con cerca de 750,000 millones de dólares, representa un mercado de gran potencial para México, el séptimo exportador global de alimentos.
Retos y contexto del acuerdo
La modernización del TLCUEM, cuya revisión comenzó en 2016 y llegó a un acuerdo en 2018, estuvo congelada varios años hasta que se destrabó en enero de 2026. Plancarte mencionó que, aunque el acuerdo trae retos en regulación y competitividad, significa un avance en la inserción internacional de México.
Haro reconoció que para aprovechar esta oportunidad se necesitará un Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) en óptimas condiciones para cumplir con las estrictas regulaciones europeas.
