La Ciudad de México hará historia el próximo 11 de junio al convertirse en la única urbe del mundo en ser sede por tercera ocasión del partido inaugural de la Copa Mundial de la FIFA, un evento que se disputará en el Estadio Azteca y que marcará el inicio del torneo compartido entre México, Estados Unidos y Canadá.
Un estadio cargado de historia
El encuentro inicial del Vigésimo Tercer Campeonato Mundial de futbol enfrentará a las selecciones de México y Sudáfrica, repitiendo la curiosidad de que el Mundial de 2010, celebrado en Sudáfrica, también comenzó con un duelo entre estos dos equipos. Este escenario, el Azteca, ya tiene un legado importante, pues en agosto de 1971 fue también el lugar donde se inauguró la segunda edición del Campeonato Mundial Femenil.
Preparación de la ciudad más allá del espectáculo
Más allá del evento deportivo, la capital mexicana ha realizado una serie de obras e intervenciones para integrar a la ciudadanía y dejar un legado duradero. Se han inaugurado o mejorado más de 300 canchas de futbol en distintos puntos de la ciudad, con el objetivo de que los habitantes no solo vean los partidos, sino que también puedan jugar en sus colonias.
Además, se han ejecutado trabajos de remozamiento y actualización en zonas como Xochimilco, la Calzada de Tlalpan, el corredor hotelero de Reforma, Coyoacán y el Centro Histórico, así como en las colonias cercanas al Estadio Azteca. Esta infraestructura mejorada quedará a disposición de los ciudadanos una vez concluido el mundial.
Una ciudad protagonista bajo nueva visión
El artículo destaca que, bajo el liderazgo de la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, se fortalece la vocación de la CDMX como un espacio incluyente y preparado para grandes retos. Se subraya que la ciudad no solo será sede, sino protagonista de un evento que celebra el encuentro, la identidad y la comunidad a través del deporte.
El texto concluye reflexionando que durante los 90 minutos de un partido desaparecen fronteras y diferencias, y que ese latido colectivo comenzará en la capital mexicana, confirmando su capacidad para organizar, recibir y transformarse.
