La eliminación de la Selección Mexicana frente a Inglaterra puso fin al sueño mundialista y transformó por completo la postal del Paseo de la Reforma. Este lunes, el Ángel de la Independencia amaneció sin rastro de la multitud que durante semanas celebró cada triunfo del Tricolor.
No hay montañas de basura, ni aficionados dormidos en las calles, ni el ruido de cláxones y bocinas que marcaron las victorias previas. La fiesta terminó y el corazón futbolero de la capital recuperó su ritmo cotidiano.
Un Ángel limpio tras semanas de celebraciones
La imagen de este lunes contrasta fuertemente con la de días anteriores. Tras la victoria sobre Ecuador, cerca de 1.4 millones de personas se congregaron en Paseo de la Reforma para celebrar una de las noches más memorables del torneo. Pero la derrota ante Inglaterra cambió el panorama por completo.
Las calles amanecieron despejadas, el Ángel de la Independencia quedó libre de residuos y no hubo aficionados que pasaran la noche en el lugar alargando los festejos, una escena poco común después de las grandes concentraciones deportivas.
Donde hace apenas unas horas había cánticos, banderas y abrazos entre desconocidos, ahora solo quedan automóviles que aún conservan alguna bandera mexicana como recuerdo de un Mundial que ilusionó a todo un país.
El Mega Limpiatón también jugó su partido
Uno de los factores que ayudó a mantener limpio Paseo de la Reforma fue el Mega Limpiatón, estrategia impulsada por la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema).
La iniciativa distribuyó bolsas reutilizables e instaló contenedores especiales para que los propios aficionados depositaran sus residuos al finalizar la jornada, buscando que la celebración no terminara convertida en toneladas de desechos.
La medida cobró relevancia luego de que, tras anteriores festejos de la Selección Mexicana, las autoridades reportaran importantes acumulaciones de basura. Solo después del triunfo frente a Corea fueron recolectadas cerca de 40 toneladas de residuos.
Se acabó el partido… también la fiesta. La ilusión que acompañó a millones de aficionados durante casi un mes quedó fuera de la cancha junto con la Selección Mexicana. Reforma volvió a su ritmo cotidiano y el Ángel recuperó la calma que había cedido al color verde, blanco y rojo.
Esta vez, el marcador dejó tristeza deportiva, pero también una imagen poco común: uno de los principales puntos de reunión de la afición amaneció limpio, sin basura y sin los rastros de una celebración que nunca llegó.
El Mundial 2026 se queda sin México en la cancha, mientras el Ángel de la Independencia conserva únicamente el eco de un último grito de aliento que se perdió entre el amanecer de la Ciudad de México.
