La presidenta Claudia Sheinbaum presentó este viernes en la mañanera una historia que emocionó a todo el país. Karla Ivette Gómez, dueña del famoso pato Merlín que se volvió mascota no oficial del Mundial 2026, agradeció por videollamada a la presidenta el apoyo que le brindó para conseguir una casa a su familia. Vivían en un local en la calle Doctor Vértiz y Arcos de Belem, sin condiciones dignas. Hoy ya tienen un hogar propio gracias a la intervención directa de la presidenta y del Instituto de Vivienda de la CDMX (INVI).
“Hoy estoy más tranquila porque mis hijos estamos durmiendo ya en otro lugar. Estamos bien, ya no estamos vulnerables”, expresó Karla Ivette Gómez.
Cómo pasó todo
La historia se remonta al día en que Karla acudió a la mañanera con sus dos hijos y con el pato Merlín. Antes de la conferencia, la presidenta le preguntó qué necesitaba ella y su familia. Karla contó que vivían en un local en el Centro Histórico. Le mostró las fotos de dónde dormían, dónde se bañaban. Y le pidió con humildad: necesitaba una casa del Bienestar, pero no de regalo. Ella la iba a pagar. La presidenta le prometió ayudar. Y cumplió.
El testimonio que emocionó
Karla contó en videollamada: “Nosotros antes de conocerla vivíamos en un local sobre la calle de Doctor Vértiz y Arcos de Belem”. Explicó que antes decían que vivían en una casa por miedo a que la delegación les quitara el local. “Un buen día Dios me la puso en el camino y fue cuando usted me preguntó si necesitaba algo. Le comenté mi situación, le enseñé las fotos y usted nos dijo que nos iba a ayudar. Y fue real, nos ayudó”.
La articulación con Clara Brugada
La presidenta contó cómo se resolvió el tema. Habló directamente con Clara Brugada, jefa de Gobierno de la CDMX, y con el director del Instituto de Vivienda (INVI). Tras los trámites correspondientes, este jueves la familia Gómez recibió las llaves de la casa de manos de la jefa de Gobierno.
La reflexión de la presidenta
Y aquí va el mensaje que resume todo. La presidenta cerró el enlace con una frase que le habla al pueblo: “No solamente es conocer al gran pato Merlín, que se volvió o que conquistó el corazón de las y los mexicanos y de muchos aficionados de todo el mundo, sino ver a las personas y sus necesidades”. La fama del pato duró un Mundial. La casa de la familia Gómez, en cambio, es para siempre.
El pato Merlín, un fenómeno
Merlín se volvió viral durante la fase de grupos del Mundial 2026 cuando apareció con la playera de la Selección Mexicana. La marca fue registrada oficialmente por la familia Gómez ante el IMPI. Pero lo más importante no fue la fama: fue que gracias a esa fama, la familia Gómez cruzó su camino con el de la presidenta, y hoy tienen techo digno.
