El Estadio Banorte será reinaugurado este sábado 28 de marzo para albergar el partido entre las selecciones de México y Portugal, después de más de veinte meses de trabajos de remodelación con miras a su tercera participación como sede de una inauguración de la Copa del Mundo.
Inversión para el futuro del fútbol mexicano
Mikel Arriola, comisionado presidente de la Federación Mexicana de Fútbol, destacó la magnitud de la inversión realizada. “El Estadio Banorte, que se reinaugura el próximo sábado (28 de marzo) representa una inversión de casi 300 millones de dólares, lo que le va dar viabilidad al futbol mexicano en los próximos 30 años”, afirmó.
El empresario Emilio Azcárraga siguió personalmente el avance de las obras, continuando una tradición familiar iniciada por su padre, Emilio Azcárraga Milmo, quien seis décadas atrás supervisaba la construcción del entonces Estadio Azteca.
Cambios y modernización del inmueble
La remodelación incluyó la instalación de un nuevo césped aprobado por la FIFA, el cambio completo de las butacas y la colocación de más de 500 bocinas para mejorar el sonido. Además, se aumentó la capacidad del estadio a 87 mil 500 espectadores y se instalaron 270 cámaras de videovigilancia.
Otros elementos modernizadores fueron el reemplazo de las pantallas por unas de mayor tamaño y la instalación de tiras led que renuevan la imagen interior y exterior del recinto. También se creó una nueva zona VIP y se reubicó el acceso de los jugadores al centro de la cancha, cumpliendo así un requisito de la FIFA.
Conservación de la esencia histórica
Azcárraga solicitó a los involucrados en el proyecto que se preservara la esencia del inmueble original, construido por su padre. Asimismo, aprobó que toda la tipografía utilizada fuera la diseñada por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez.
El último partido disputado en el estadio antes del cierre por obras fue la final del Clausura 2024 entre América y Cruz Azul, donde Azcárraga vio coronarse a su equipo como bicampeón de la Liga MX.
