La celebración del futbolista japonés Keito Nakamura tras el empate 2-2 contra Países Bajos en el Estadio de Dallas desató una controversia en redes sociales, al observarse que sus calcetas se veían planas, lo que generó sospechas de que pudo haber jugado sin las espinilleras obligatorias.
La regla y la duda
La Regla 4 de la IFAB establece que las espinilleras son equipamiento básico y obligatorio para jugar. Sin embargo, la norma también indica que cada jugador es responsable de elegir el material y tamaño de sus protecciones, siempre que estén cubiertas por las medias y ofrezcan un resguardo razonable. No está claro si Nakamura violó completamente el reglamento o si simplemente usó protectores tan pequeños que resultan casi invisibles.
La árbitra mexicana en el ojo del huracán
Parte de las críticas se dirigieron hacia la árbitra mexicana Katia Itzel García, quien hizo historia al ser la primera mujer de México en formar parte de un cuerpo arbitral en un Mundial masculino, actuando como cuarta oficial en ese encuentro. No obstante, atribuirle toda la responsabilidad sería injusto, ya que los protocolos de la FIFA señalan que la inspección del equipamiento obligatorio debe realizarse antes del inicio del partido por todo el equipo arbitral designado, liderado en este caso por el juez principal Ismail Elfath y sus asistentes.
Al haber Nakamura sido titular, la revisión previa era una tarea conjunta de la terna en el túnel de vestuarios. La situación habría sido distinta si el atacante hubiera ingresado como suplente en la segunda mitad, ya que en ese caso específico, vigilar las condiciones habría sido una tarea exclusiva de Katia Itzel en la zona técnica antes de autorizar su entrada al campo.
La incógnita sobre si Nakamura usó las protecciones reglamentarias sigue sin resolverse, pero el debate sobre los límites del tamaño del equipamiento en el fútbol moderno acaba de empezar.
