La inteligencia artificial (IA) se perfila como una herramienta esencial para enfrentar la crisis de rehabilitación física en México, un sector que se ve rebasado por el envejecimiento de la población y el alto número de accidentes viales. Ante la imposibilidad de que el modelo tradicional de un terapeuta por paciente sea sostenible, la tecnología ofrece soluciones que podrían aliviar la carga en instituciones como el IMSS o el ISSSTE.
El país enfrenta un panorama complicado debido a dos factores principales: el aumento de personas mayores de 60 años y la frecuencia de lesiones por accidentes de tránsito. Según datos del INEGI, en las zonas urbanas y suburbanas ocurren más de 380 mil percances viales cada año, lo que genera una demanda masiva de terapias para tratar fracturas, esguinces y lesiones cervicales. Por otro lado, se espera que para el año 2050 el grupo de adultos mayores casi se duplique a nivel mundial, lo que traerá consigo más enfermedades degenerativas y caídas.
Innovación tecnológica frente a la saturación médica
A nivel global, la tecnología ya está transformando la fisioterapia. En países como Japón, se usan exoesqueletos que ayudan a la recuperación neuronal, mientras que en Estados Unidos se emplean algoritmos de visión artificial para crear modelos digitales que predicen cuánto tardará un paciente en recuperarse. Incluso en China, existen clínicas automatizadas donde un solo especialista puede supervisar a varios pacientes al mismo tiempo mediante pantallas inteligentes.
Estas herramientas no solo buscan la precisión, sino también hacer el proceso más amigable. El uso de realidad virtual y aplicaciones móviles permite que las rutinas de ejercicio se sientan como un videojuego, lo que ayuda a que los pacientes no abandonen su tratamiento. Por ejemplo, existen apps que usan la cámara del celular para corregir la postura de forma inmediata.
El reto de la desigualdad y la falta de leyes en México
En México, la situación es distinta debido a la brecha económica. La mayoría de los equipos de alta tecnología, como los exoesqueletos que pueden costar más de cinco millones de pesos, se concentran en el sector privado. No obstante, existen avances en el sector público, como el caso del DIF de Zapopan, que ha implementado tecnología japonesa con IA para analizar el equilibrio y la postura de sus usuarios.
Además de la falta de dinero, existe una preocupación por la seguridad de la información. Actualmente, México no cuenta con leyes completas que regulen la inteligencia artificial en el ámbito de la salud. Aunque existen normas para el software médico y la protección de datos personales, no hay reglas claras que impidan que empresas o aseguradoras usen la información de nuestros movimientos para fines comerciales o para subir costos de pólizas de manera injusta.
La necesidad de actualizar la educación
Finalmente, hay un desfase entre el avance tecnológico y lo que se enseña en las universidades. Aunque instituciones como la UNAM, el IPN, el ITESM y la UVM tienen centros de simulación, muchos planes de estudio todavía no incluyen temas clave como la ética algorítmica o el manejo de datos biomédicos. Sin profesionales capacitados para usar estas nuevas herramientas, el sistema de salud mexicano seguirá quedando rezagado frente a la realidad del siglo XXI.
