La Federación Mexicana de Fútbol (FMF) se convirtió en la pieza clave que impidió el intento de destitución de Gianni Infantino, actual presidente de la FIFA. Al decidir no sumarse a la estrategia de la CONCACAF para desplazar al jerarca, México bloqueó un movimiento que buscaba cambiar el rumbo del fútbol mundial.
El conflicto se desató tras la decisión de Infantino de vender el 20% de la FIFA a un fondo de inversión privado sin consultar a las federaciones miembros. Este movimiento generó una fuerte reacción de la UEFA, la AFC y la CONCACAF, que ahora buscan su relevo. Sin embargo, el plan de la CONCACAF, liderado por su presidente Víctor Montagliani, se desmoronó cuando la FMF decidió respaldar la postura de Infantino sobre la importancia de la institucionalidad y la gobernanza dentro de la FIFA.
El peso económico de México en la región
La postura de México fue determinante debido al enorme impacto financiero que el país tiene en la CONCACAF. La Federación Mexicana de Fútbol aporta el 40% del PIB nominal de la confederación, una cifra que supera incluso la participación de Estados Unidos. De haber apoyado el golpe, el bloque de la CONCACAF no habría sido lo suficientemente sólido para la votación.
Incluso, tras el deslinde de México, se estima que si se excluyera la generación de ingresos que produce el Tri en el mercado estadounidense, la participación de ese país caería al 5%, mientras que la de México subiría al 70%. Además de la FMF, otros cuatro países del Caribe también se alinearon con el apoyo a Infantino.
Reformas que sacudieron el tablero mundial
La crisis no nació solo con el acuerdo del fondo de inversión, sino con una serie de cambios estructurales impulsados por el presidente de la FIFA. Entre ellos destacan la expansión del Mundial de Clubes a 32 equipos y el aumento de la Copa del Mundo de 32 a 48 países participantes.
Estas decisiones, aunque criticadas por la UEFA, han resultado en un éxito económico sin precedentes. Por ejemplo, el Mundial de Clubes logró una audiencia global de dos mil millones de personas y generó ingresos que superan a los de la Champions League. Asimismo, la expansión del Mundial permitió que los recursos de la FIFA crecieran de 7 mil millones de dólares a 14 mil millones al concluir la última justa.
A pesar de las maniobras de las potencias europeas para poner en duda la reelección de Infantino, el respaldo de federaciones y el éxito financiero de sus reformas han mantenido su posición, dejando a la FIFA en medio de una intensa lucha de poder por el control del deporte más popular del planeta.
