La Copa Mundial de Fútbol FIFA 2026, que se celebrará en Norteamérica, establecerá nuevos récords al contar con 48 selecciones participantes, 104 partidos y 16 estadios distribuidos entre Estados Unidos, México y Canadá. Este evento, el primero organizado por tres países, tendrá un despliegue de seguridad sin precedentes y una inversión económica multimillonaria.
Un torneo expandido y compartido
Por primera vez en su historia, el torneo mundialista no tendrá un solo país anfitrión. La decisión de designar a Estados Unidos, México y Canadá como sedes conjuntas se tomó en el Congreso de la FIFA de 2018 en Moscú. Para 2023, ya se habían definido las 16 ciudades que albergarán los juegos: once en Estados Unidos, tres en México (Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey) y dos en Canadá.
El aumento de equipos, de 32 a 48, convierte esta edición en un ‘macromundial’. La elección de tres naciones vecinas responde a motivos estratégicos y de capacidad logística, facilitando la movilidad de los asistentes y compartiendo la enorme inversión requerida.
El Plan Kukulkán para la seguridad en México
Uno de los focos principales de la organización es el operativo de seguridad. En México, la estrategia se denomina ‘Plan Kukulkán’, presentado en marzo por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch. Este plan, que comenzará a implementarse en junio, movilizará 99,000 efectivos para garantizar la seguridad en las tres ciudades sede mexicanas antes, durante y después del evento.
Claudia Sheinbaum, presidenta de México, aseguró en una conferencia matutina de abril que “no va a haber ningún problema en el Mundial, ninguno”. Monserrat Hidalgo, oficial de la sede de Guadalajara, también reiteró que la seguridad está garantizada gracias a un protocolo de contención y coordinación entre todos los niveles de gobierno.
Inversiones millonarias y estadios emblemáticos
El torneo requerirá una inversión masiva. Un estudio de marzo de 2025 estima que el evento aportará 40,900 millones de dólares al PIB global y creará 823,000 empleos a tiempo completo en el mundo. Estados Unidos, que albergará 78 partidos, espera un impacto de 17,200 millones de dólares en su PIB.
En México, Ciudad de México invertirá cerca de 250 millones de dólares, principalmente en la remodelación del estadio Azteca —que albergará la ceremonia inaugural el 11 de junio— y en mejoras de infraestructura civil, como las líneas de metro y nuevas rutas de electromovilidad.
La Federación Mexicana de Fútbol calcula que el torneo moverá alrededor de 3,000 millones de dólares en negocios y que el sector turístico recibirá ingresos superiores a 1,000 millones de dólares, con una previsión de hasta 5.5 millones de visitantes.
Expectativas de audiencia y venta de entradas
Las expectativas de asistencia son altas. Los organizadores esperan superar el récord de 3.5 millones de espectadores establecido en Estados Unidos 1994. Hasta abril de 2026, la FIFA había recibido 500 millones de solicitudes de entradas, con un 90% del aforo ya vendido.
Gianni Infantino, presidente de la FIFA, mencionó que hay entradas “caras, pero también asequibles”, en referencia a la polémica por los precios en plataformas de reventa. Se espera que la audiencia total del torneo supere los 6,000 millones de espectadores, combinando transmisiones tradicionales y consumo en dispositivos móviles.
