La agricultura en México está incorporando herramientas de biología molecular para aumentar su productividad y sostenibilidad, enfocándose en el análisis del microbioma del suelo. Expertos señalan que bacterias y hongos son clave para mantener la fertilidad y proteger los cultivos.
Un suelo saludable es la base
Según datos de la FAO, más de la mitad del territorio nacional presenta algún grado de degradación, lo que afecta directamente a los cultivos y los recursos hídricos. Por esto, la salud del suelo se ha vuelto un tema prioritario para enfrentar los retos ambientales y de producción actuales.
Tecnología para descifrar la vida subterránea
Técnicas como la PCR y la secuenciación genética permiten identificar los microorganismos presentes en las muestras de tierra mediante el análisis de su ADN. Esta información ayuda a entender los factores biológicos relacionados con la fertilidad, la biodiversidad y el rendimiento de las plantaciones.
Adriana Vega, gerente de productos de QIAGEN para América Latina, destacó que el microbioma del suelo representa una frontera estratégica para la agricultura moderna.
Impulso a prácticas sostenibles
En México ha crecido el interés por los bioinsumos y la transición agroecológica, impulsada por la necesidad de reducir el uso de productos químicos. Las autoridades han promovido alternativas que aprovechan estos microorganismos para mejorar la calidad de la tierra y optimizar la absorción de nutrientes por las plantas.
El futuro: decisiones basadas en datos biológicos
Los especialistas anticipan que las decisiones en el campo estarán cada vez más sustentadas en información biológica obtenida mediante análisis moleculares avanzados. Conocer el microbioma permitirá diseñar estrategias para aumentar los rendimientos, conservar los recursos naturales y fortalecer la resiliencia productiva.
Se espera que estas tecnologías se conviertan en herramientas clave para enfrentar los desafíos agrícolas de las próximas décadas.
