Las stablecoins, un tipo de criptomoneda de valor estable vinculado al dólar, están registrando un crecimiento significativo en México y Latinoamérica, desplazando a Bitcoin como el activo digital más adquirido en la región.
¿Qué son y por qué crecen?
Estos activos digitales mantienen una paridad de 1 a 1 con monedas tradicionales, principalmente el dólar estadounidense, lo que reduce su volatilidad y las hace más útiles para pagos cotidianos, remesas y servicios financieros.
Según datos de la plataforma Bitso, cerca del 39% de las compras de criptoactivos realizadas por usuarios latinoamericanos durante 2026 fueron de stablecoins, superando por primera vez a Bitcoin en volumen de compra.
Uso en remesas y pagos transfronterizos
Uno de los principales motores de adopción en la región es su uso para remesas y pagos internacionales. Empresas fintech y plataformas digitales las utilizan para reducir los tiempos y costos de transferencia, ofreciendo transacciones casi instantáneas, menores comisiones y disponibilidad continua.
En México, donde las remesas son una fuente clave de ingresos, las fintech están explorando la integración de stablecoins para facilitar los envíos de dinero desde Estados Unidos.
Integración tecnológica y desafíos regulatorios
Además del sector financiero, estas monedas digitales comienzan a integrarse en sistemas de inteligencia artificial y automatización, permitiendo pagos instantáneos programables.
Sin embargo, especialistas señalan que aún enfrentan retos regulatorios relacionados con la transparencia de sus reservas, la supervisión financiera y la prevención del lavado de dinero, temas que ya se discuten en marcos legislativos en Estados Unidos y Europa.
La expansión de las stablecoins refleja una evolución de los activos digitales más allá de la inversión especulativa, posicionándose como herramientas prácticas para la economía digital.
