El subsecretario del Medio Ambiente de Nuevo León, Alfonso Martínez Muñoz, confirmó que el jaguar mantiene presencia en el estado, con un registro reciente en abril en el municipio de General Terán, lo que evidencia una población residente y no casos aislados.
Monitoreo y evidencia sólida
Durante años, habitantes de zonas rurales y serranas habían reportado huellas y avistamientos del felino. En tiempos recientes, el uso de cámaras trampa y programas de monitoreo en la Sierra Madre Oriental permitió documentar de forma sistemática varios individuos dentro del Parque Nacional Cumbres de Monterrey.
Estos hallazgos, sumados a registros históricos, han consolidado la evidencia de que el jaguar continúa habitando ecosistemas del noreste de México.
Desafíos para la conservación
A pesar de la buena noticia, la especie enfrenta retos significativos. En México, el jaguar ha perdido aproximadamente la mitad de su distribución histórica. A nivel continental, ha desaparecido de más del 50% de su rango original debido principalmente a la pérdida de hábitat, la fragmentación del territorio y los conflictos con actividades humanas.
La región noreste de México es considerada clave para la supervivencia del animal. La Sierra Madre Oriental juega un papel vital al mantener conectadas las poblaciones, lo cual es esencial para evitar el aislamiento genético.
Baja diversidad genética y conectividad histórica
Estudios genéticos han revelado que los jaguares de esta zona presentan una diversidad genética relativamente baja, probablemente como consecuencia de poblaciones pequeñas y parcialmente aisladas. Por ello, recuperar la conectividad ecológica se vuelve fundamental para favorecer el intercambio genético y asegurar la viabilidad de la especie a largo plazo.
En el pasado, esta conectividad se extendía más al norte, formando un corredor biológico que enlazaba el Parque Nacional Cumbres de Monterrey con la Sierra de Picachos y otras sierras del norte de Nuevo León y Coahuila. Históricamente, la distribución del jaguar llegaba hasta el sur de Texas, donde el último registro ampliamente reconocido data de 1948.
Nueva iniciativa de protección
En este contexto, Nuevo León está impulsando la creación de una nueva Área Natural Protegida en la Sierra Madre Oriental. El objetivo es fortalecer y recuperar la conectividad ecológica entre el Parque Nacional Cumbres de Monterrey, la Sierra de Picachos y ecosistemas estratégicos hacia Tamaulipas.
Esta iniciativa no solo beneficiaría al jaguar, sino también a otras especies como el oso negro y el puma, contribuyendo a la conservación de la biodiversidad en la región.
