La Fórmula 1 es hoy un fenómeno global que llena estadios, pero su historia también está marcada por la tragedia. Desde que la competencia se formalizó en 1950, la velocidad extrema y la complejidad de los autos han convertido a las pistas en escenarios de alto riesgo para sus protagonistas.
Tras la reciente realización del Gran Premio de la Ciudad de México 2026, se vuelve a poner sobre la mesa el recuerdo de aquellos pilotos que fallecieron durante la competencia, incluyendo leyendas mundiales y figuras muy queridas en el automovilismo mexicano.
Iconos mundiales de la velocidad
Uno de los momentos más impactantes en la historia del deporte fue el de Ayrton Senna. El piloto brasileño, que se volvió un ícono de la velocidad incluso para quienes no siguen el automovilismo, perdió la vida en 1994. Durante la vuelta 7 del Gran Premio de San Marino, Senna perdió el control de su vehículo, chocó contra un muro de concreto y su monoplaza se desarmó, lo que provocó su muerte.
Más recientemente, en 2014, el mundo del automovilismo sufrió la pérdida de Jules Bianchi. El piloto de la escudería Marussia chocó contra una grúa móvil durante el Gran Premio de Japón. Aunque el accidente no le quitó la vida al instante, Bianchi entró en coma y falleció al año siguiente, en 2015, debido a la gravedad de sus heridas.
Otro caso recordado es el de Gilles Villeneuve. El canadiense, que fue una figura clave para Ferrari, murió en 1982 durante la clasificación del Gran Premio de Bélgica. En un choque a máxima velocidad con el auto de Jochen Mass, Villeneuve salió despedido de su asiento y su cuerpo impactó contra una pared.
El doloroso legado de los hermanos Rodríguez en México
El automovilismo en México también tiene heridas profundas por la pérdida de sus grandes referentes. Ricardo Rodríguez falleció en 1962 cuando tenía solo 20 años. El accidente ocurrió durante las prácticas de una carrera de exhibición en el Gran Premio de la Ciudad de México; un fallo en la suspensión de su Lotus lo hizo salir volando del auto, causándole heridas mortales.
Casi diez años después, en 1971, su hermano Pedro Rodríguez también perdió la vida. El piloto, que ya era una estrella de la categoría, participaba en las 200 millas de Norisring en Alemania. En esa competencia, una llanta de su prototipo se desprendió, provocando un choque seguido de un incendio que terminó con su vida. Debido al impacto de la muerte de ambos hermanos, el Circuito Mixhuca recibió posteriormente el nombre de Autódromo Hermanos Rodríguez.
