Un jurado en California declaró a Meta y YouTube responsables de negligencia al diseñar funciones adictivas que afectaron la salud mental de una joven usuaria, marcando un precedente legal que podría abrir la puerta a más demandas contra las grandes tecnológicas. La decisión del miércoles obliga a ambas empresas a pagar millones de dólares en compensación.
Un caso que sienta jurisprudencia
K. G. M., una mujer de 20 años identificada así en el caso, demandó a las compañías alegando que características como el desplazamiento infinito y las recomendaciones algorítmicas le provocaron ansiedad, depresión y dismorfia corporal. El veredicto representa una victoria clave para los miles de demandantes, incluyendo adolescentes y fiscales estatales, que han presentado casos similares contra plataformas como TikTok y Snapchat.
El jurado determinó que tanto Meta, propietaria de Instagram y Facebook, como YouTube, de Google, deben pagar 4.2 millones y 1.8 millones de dólares respectivamente por daños compensatorios y punitivos. Este caso es el primero en validar la teoría de que las redes sociales pueden causar daños personales equiparables a los productos de tabaco.
Estrategia legal inspirada en demandas al tabaco
La estrategia jurídica utilizada se inspiró en los casos históricos contra las grandes tabacaleras en el siglo pasado. Aunque las empresas tecnológicas han evadido responsabilidades citando la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones, este fallo cuestiona esa protección al centrarse en el diseño del producto y no en el contenido publicado por los usuarios.
“Esta es la primera vez en la historia que un jurado escucha el testimonio de ejecutivos y ve documentos internos que creemos que prueban que estas empresas eligieron las ganancias por encima de los niños”, señaló Joseph VanZandt, abogado de la demandante.
Reacciones y apelaciones anunciadas
Ambas compañías manifestaron su desacuerdo con la decisión. Una vocera de Meta afirmó que están “evaluando nuestras opciones legales”. Por su parte, Google, a través de su portavoz José Castañeda, indicó que planea apelar y argumentó que “este caso malinterpreta YouTube, que es una plataforma de transmisión responsable, no una red social”.
El juicio, que se llevó a cabo en la Corte Superior del Condado de Los Ángeles durante cinco semanas, incluyó el testimonio de ejecutivos como Mark Zuckerberg de Meta y Adam Mosseri de Instagram, quienes negaron que sus plataformas fueran “clínicamente” adictivas.
Impacto global y regulación pendiente
La preocupación mundial por el impacto de las redes sociales en menores ha crecido, con países como Australia prohibiendo su uso a menores de 16 años y otros considerando medidas similares. En Estados Unidos, sin embargo, la mayoría de los intentos regulatorios han fracasado.
Expertos legales como Clay Calvert del American Enterprise Institute consideran que, aunque queda un largo camino, este veredicto es “muy significativo” y podría forzar cambios en el diseño de las plataformas si se repite en otros casos pendientes.
K. G. M., cuyo nombre de pila es Kaley y vive en Chico, California, testificó que comenzó a usar redes sociales a los 6 años y que Instagram, que empezó a utilizar a los 9, se convirtió en un escape del acoso escolar pero también en la causa de sus problemas de salud mental.
Tras la lectura del veredicto, la demandante mostró poca emoción. Miembros del jurado explicaron que su decisión buscaba establecer un precedente para proteger a futuras generaciones. “Queríamos enfocarnos en el futuro y en lo que los adolescentes y los niños tendrían que enfrentar en el futuro”, dijo una de las juradas.
