El corazón de la Ciudad de México, el Zócalo, se ha transformado en un enorme punto de encuentro gratuito para los aficionados al fútbol durante la Copa del Mundo 2026, albergando un evento masivo con pantallas gigantes donde se vive la pasión del torneo.
Un espacio monumental para la fiesta futbolera
Ubicado en la Plaza de la Constitución, este Fan Fest ocupa un área de 40,000 metros cuadrados capaz de albergar a miles de personas. El lugar está dominado por una bandera mexicana de 50 metros de altura y cuenta con múltiples pantallas, incluyendo una gigante que compite visualmente con la Catedral Metropolitana. El acceso es libre para todos, sin distinción de sexo, edad o nacionalidad, prohibiéndose únicamente el ingreso con armas o comida propia.
Vivencias multiculturales en la capital
Durante un partido entre España y Cabo Verde, cientos de espectadores de diversas nacionalidades, incluyendo alemanes, mexicanos, colombianos y suizos, compartieron gritos de emoción y decepción frente a las pantallas. El empate 0-0, considerado un resultado histórico para el debutante Cabo Verde, generó una celebración espontánea donde hinchas de todo el mundo corearon el nombre del equipo africano.
Un equipo periodístico viajó más de una hora desde su hospedaje hasta el Zócalo para experimentar el ambiente. Describen que la inmensidad de la plaza hace sentirse pequeño al visitante, pero durante el Mundial esa sensación individual se transforma en una comunidad unida por el calor del evento.
La percepción extranjera sobre Colombia
Los reporteros también conversaron con aficionados foráneos para conocer su opinión sobre la selección colombiana y el país. A pesar de reconocer una historia marcada por la violencia, muchos extranjeros destacan un renacimiento reciente y mencionan con entusiasmo haber visitado ciudades como Cartagena, Bogotá y Medellín.
La mayoría expresó gran confianza en el equipo ‘Tricolor’, elogiando a Luis Díaz como si fuera “el mejor jugador del mundo” y recordando con cariño el famoso gol de James Rodríguez en el Mundial de 2014. Sorprendentemente, varios conocían y usaban expresiones colombianas como “Qué chimba”, “Parce” y “Culicagado”.
La experiencia en el Zócalo mexicano se presenta como una celebración no solo del fútbol, sino también de la multiculturalidad y la globalización, donde incluso un colombiano pudo usar su jerga local en una taquería sin problemas.
