El modelo económico de México enfrenta el reto de dejar de ser solo un centro de ensamblaje para retener más riqueza en el país. Actualmente, el país funciona como un punto clave en la manufactura mundial, pero el objetivo es que una mayor parte de lo que se vende al extranjero sea de fabricación y tecnología nacional, en lugar de depender tanto de piezas e insumos que vienen de fuera.
Según datos de la OCDE de 2022, las exportaciones totales de México sumaron 600,000 millones de dólares, una cifra que ya creció un 10% desde entonces. De ese dinero, unos 400,000 millones de dólares son de origen nacional, lo que significa que el 66% del valor de lo que México exporta es contenido local. El resto del valor proviene de tecnología, servicios y materiales importados que se usan para armar los productos antes de mandarlos al mundo.
Dependencia de socios comerciales y sectores clave
La relación comercial de México está muy amarrada a América del Norte, bloque que aporta 475,000 millones de dólares en valor a las exportaciones. Otros socios importantes son Europa, con 30,500 millones de dólares, seguido por África con 7,500 millones y América Latina y el Caribe con 1,350 millones de dólares.
La manufactura es el motor principal de este movimiento, con un valor de exportación de 235,000 millones de dólares. Sin embargo, para que este sector funcione, necesita absorber servicios de otras industrias. En 2022, se gastaron 135,000 millones de dólares en servicios logísticos, de comunicaciones y corporativos para la manufactura; de ese monto, la mayor parte vino de América del Norte (91,000 millones) y Europa (13,000 millones), mientras que el mercado interno puso 60,000 millones de dólares.
El éxito de los servicios y el camino a seguir
A diferencia de las fábricas, el sector de servicios (como transporte, finanzas y comercio) sí muestra una gran independencia. México exportó servicios por un valor de 120,000 millones de dólares, y lo más impresionante es que 111,000 millones de esos dólares son de origen nacional, lo que representa un contenido local de más del 93%.
A pesar de que México es muy bueno en servicios y logística, todavía necesita importar servicios de alto nivel, como patentes, diseño y finanzas de países como Estados Unidos o de Europa, para que sus fábricas sigan operando. El reto para el futuro es que las políticas comerciales ayuden a que las empresas mexicanas dejen de solo armar cosas y empiecen a crear su propia tecnología y propiedad intelectual.
