El Real Madrid de José Mourinho ha empezado su segundo ciclo con el pie derecho, logrando tres victorias consecutivas en LaLiga. Este arranque no solo ha devuelto la ilusión a la afición merengue tras dos años sin trofeos, sino que muestra un equipo con una dinámica muy distinta a la que se veía bajo el mando de Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa el torneo pasado.
El técnico portugués ha logrado sacudir el ambiente en Valdebebas, apoyado por los resultados en la cancha y el respaldo del club en los fichajes. El Madrid de ‘Mou’ ha mostrado garra para ganar fuera de casa ante el Espanyol, potencia ante la Real Sociedad y autoridad en el Bernabéu al vencer al Málaga.
Estrellas con luz propia
Una de las diferencias más marcadas es el brillo de las figuras principales. A diferencia de la temporada anterior, donde el talento de las estrellas no siempre se traducía en impacto en momentos clave, ahora Kylian Mbappé, Jude Bellingham y Vinícius Júnior están conectando de forma letal. Mbappé ya suma cuatro goles en tres encuentros, mientras que Bellingham registra dos tantos y dos asistencias. La estrategia de Mourinho ha sido darles libertad total en el ataque, permitiendo que el equipo juegue con un potencial mucho más alto.
Un vestuario unido de nuevo
Tras los problemas de convivencia que marcaron las etapas de Alonso y Arbeloa —donde se registraron roces entre jugadores como Tchouaméni y Valverde—, Mourinho ha logrado restablecer la armonía. El grupo se muestra más solidario y comprometido en el campo. De hecho, se sabe que los futbolistas han empezado a compartir momentos fuera del entrenamiento, como comidas en la Ciudad Deportiva, lo que ha reforzado la unión del plantel.
Además, el ambiente en el equipo ha cambiado porque los jugadores respetan la autoridad del entrenador. Mourinho se percibe como un líder indiscutible, aunque se muestra más tranquilo y dispuesto al diálogo que en su primera etapa con el club.
El renacer de Bellingham y la meritocracia
Jude Bellingham ha recuperado su mejor nivel, jugando con una libertad que no tenía anteriormente. El británico ya no tiene que estar tan limitado a tareas defensivas, sino que puede actuar como un delantero más, bajando a recibir o conduciendo el balón hacia el área rival.
“Ahora me siento con más libertad, ya que tengo la libertad de retroceder y jugar en una posición más adelantada o más retrasada según se necesite. Disfruto mucho jugando, y ese es el secreto de mi buen rendimiento”, reconoció Bellingham tras volver a marcar ante Málaga en el Bernabéu.
Otro aspecto clave es que con Mourinho juegan los que rinden, sin importar su nombre o costo. El técnico ha apostado por la meritocracia, manteniendo a jugadores como Arda Güler en el once titular por su gran pretemporada y dando oportunidades a otros como Brahim Díaz o Marc Cucurella basándose en su desempeño real en el césped.
