La agricultura de pequeña escala en México, responsable de más del 40% de los alimentos que se consumen en el país según la SADER, está incorporando tecnología como drones, inteligencia artificial y aplicaciones de mensajería para superar barreras históricas y aumentar su productividad.
El campo invisible que alimenta a México
Detrás de la posición de México como el doceavo productor mundial de alimentos hay una realidad poco conocida: cerca de 5.4 millones de personas dependen del campo y aproximadamente el 80% trabaja en parcelas menores a cinco hectáreas. Estos productores enfrentan dificultades para acceder a financiamiento y capacitación, a pesar de ser fundamentales para la seguridad alimentaria.
Tecnología para un futuro con menos recursos
Ante el reto de necesitar producir hasta un 70% más de alimentos para 2050 con menos agua y suelo, las herramientas digitales están cambiando el panorama agrícola. Plataformas como Cultibot ya brindan asesoría a más de 430 mil productores en Latinoamérica, incluyendo recomendaciones vía WhatsApp para comunidades con poca asistencia presencial.
Kioscos que conectan a las comunidades
La iniciativa “Cultivando Mejores Vidas” opera 63 kioscos en estados como Veracruz, Puebla, Oaxaca y Chiapas, beneficiando a más de 200 mil familias. Estos espacios funcionan como centros integrales donde los agricultores encuentran semillas, herramientas digitales y asesoría técnica personalizada.
“La tecnología nos abrió mucho la visión”, relata Vidal Cuacua Temis, agricultor veracruzano.
Vidal, quien junto a sus ocho hermanos diversificó sus cultivos más allá del maíz gracias a este apoyo, destaca que el acompañamiento humano es clave. Tener técnicos especializados que visitan el campo y resuelven dudas sobre plagas o riego transformó completamente su manera de trabajar.
Inversión y datos para optimizar la producción
Grandes compañías están invirtiendo fuertemente en innovación agrícola. Bayer, por ejemplo, destina alrededor de 5,800 millones de euros anuales a investigación a nivel global. En México, herramientas como CARLOTA, que usa sensores e IA para optimizar el riego, ya operan en 16 estados, logrando ahorros de agua equivalentes al consumo anual de una ciudad como Coatzacoalcos.
Además, la agricultura regenerativa gana terreno, con prácticas que buscan reducir en un 30% las emisiones de gases de efecto invernadero y el impacto ambiental por kilogramo producido hacia 2030.
