Investigadores de la UNAM aseguran que las constantes lluvias registradas en varias partes de México desde marzo son un comportamiento climático esperado para la primavera y no representan una crisis ambiental ni un adelanto de la temporada de huracanes.
Fenómeno natural de la estación
El Dr. Alejandro Jaramillo Moreno, experto del Instituto de Ciencias Atmosféricas y Cambio Climático de la UNAM, explicó que estas precipitaciones se generan por la interacción entre sistemas invernales que aún persisten y el aumento de las temperaturas típico de la primavera.
Esta combinación produce las condiciones ideales para la formación de chubascos, tormentas eléctricas y granizo, especialmente en las regiones del centro y oriente del país, como Puebla.
No es culpa del cambio climático
Jaramillo Moreno aclaró que, aunque el cambio climático puede intensificar la fuerza de las lluvias, no es responsable de su ocurrencia constante, ya que estas son naturales en esta época del año.
Agregó que es común que hasta el mes de mayo lleguen frentes fríos tardíos que, al encontrarse con aire cálido, generen tormentas, las cuales suelen registrarse en las tardes o noches debido al calentamiento que ocurre durante el día.
Un efecto positivo en la contaminación
El experto también destacó un aspecto positivo de estas lluvias primaverales:
“La precipitación (que se presenta durante la primavera) arrastra partículas contaminantes suspendidas en la atmósfera, lo que contribuye a reducir temporalmente los niveles de contaminación”
Además, señaló que en las zonas urbanas el fenómeno puede ser más notorio por el efecto ‘isla de calor’, donde las temperaturas diurnas son más altas y favorecen precipitaciones más intensas, aunque de menor duración.
Diferencia con las lluvias de verano
El investigador de la UNAM dejó claro que estas lluvias no significan que la temporada oficial de lluvias, pronosticada para iniciar alrededor del 15 de mayo, se haya adelantado.
Precisó que las precipitaciones de primavera tienen un origen distinto a las del verano, las cuales se producen principalmente por
“sistemas tropicales, como ondas tropicales, depresiones, tormentas y huracanes”
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