Los jóvenes mexicanos están cambiando los tiempos de su vida, retrasando hitos como formar una familia o vivir solos para enfocarse más en la escuela y el trabajo, según la Encuesta Demográfica Retrospectiva del INEGI de 2025.
Menos salida temprana del hogar
Los datos indican que la independencia antes de los 18 años cayó de más del 31% en la generación nacida entre 1961 y 1967 a solo un 16.9% entre quienes nacieron de 1998 a 2007. Esta permanencia más larga en casa de los padres está ligada a que más jóvenes siguen estudiando.
La proporción de personas que no continuó sus estudios antes de cumplir 18 años disminuyó del 62.4% al 54.3% entre las generaciones analizadas, lo que pospone otras decisiones de la vida adulta.
La paternidad y maternidad ya no son prioridad
Otro cambio notable es la reducción en los embarazos tempranos. En la cohorte más joven, apenas el 17.1% de las mujeres y el 4.3% de los hombres tuvieron su primer hijo antes de los 18 años.
Esta caída está relacionada con un mayor acceso a métodos anticonceptivos, cuyo uso pasó del 2.4% al 13.4% entre generaciones, pero también con decisiones más conscientes. Según análisis de la UNAM, los jóvenes consideran factores como el costo de vida, la estabilidad laboral y su salud mental antes de decidir tener hijos.
El trabajo no garantiza estabilidad
Aunque muchos jóvenes trabajan antes de los 18 años, esto no se traduce necesariamente en una estabilidad económica que les permita independizarse o formar una familia. La UNAM señala que la baja calidad del empleo y el alto costo de vida son preocupaciones clave que influyen en la postergación de la paternidad.
Un fenómeno con alcance global
La tendencia a tener menos hijos y más tarde no es exclusiva de México; se observa a nivel mundial en países como Japón, Corea del Sur y Alemania. En México, la tasa de natalidad ha disminuido un 27% en poco más de una década.
Este cambio demográfico podría tener efectos a largo plazo en el mercado laboral, los sistemas de pensiones y el crecimiento económico. Por ahora, refleja una generación que, aunque trabaja, ha decidido priorizar su desarrollo personal en un entorno complejo.
