Raúl Jiménez superó una grave lesión y una etapa crítica en su carrera para reconquistar su lugar como delantero titular de la selección mexicana de fútbol en el Mundial 2026, incluso anotando un gol en el debut del equipo contra Sudáfrica.
La transformación de un referente
Tras sufrir una fractura de cráneo que puso en duda su futuro profesional, el atacante no se rindió y, a través de un largo proceso de recuperación, logró reinventar su juego, aportando no solo goles sino también inteligencia táctica y trabajo colectivo.
Esta evolución le permitió recuperar la confianza de los técnicos y volver a ser una pieza fundamental en el ataque del Tri.
El momento clave en el Mundial
Su regreso tuvo su recompensa máxima en el torneo más importante. En el primer partido de México en el Mundial 2026, Jiménez marcó el segundo gol en la victoria 2-0 sobre Sudáfrica al minuto 66, después de que Julián Quiñones abriera el marcador.
En el siguiente encuentro contra Corea del Sur, aunque no anotó, su presión constante sobre la defensa rival generó el error que derivó en el gol de Luis Romo para la victoria 1-0, demostrando su valor más allá del marcador.
Un legado de resiliencia
Con 46 goles acumulados con la selección, Jiménez ya es parte de la historia del fútbol mexicano. Su trayectoria reciente, de la adversidad a la titularidad en un Mundial, se ha convertido en un ejemplo de resistencia y fortaleza mental para millones de aficionados, especialmente para aquellos que siguen al equipo desde Estados Unidos.
El entrenador Javier Aguirre confía en él no solo por su capacidad goleadora, sino por su liderazgo, comprensión del juego y capacidad para generar espacios para el equipo.
