La presidenta Claudia Sheinbaum presentó este miércoles en la mañanera la estrategia de transición energética del Plan de Fortalecimiento y Expansión del sistema eléctrico nacional, una apuesta histórica que va por 32 mil 475 MW de capacidad nueva al 2030, de los cuales 22 mil 376 MW (70%) serán de tecnologías renovables. La inversión total será de 739 mil millones de pesos. La secretaria de Energía, Luz Elena González, presentó el detalle junto con la CFE.
“Las energías renovables fortalecen la soberanía”, planteó la Secretaría de Energía como eje del plan.
El tamaño de la apuesta
Hoy México genera 354 millones de MWh de energía; al 2030 llegará a 410 millones. Para hacerlo, la CFE liderará la incorporación de capacidad con el 79% de los nuevos megawatts: 36.6% con recursos propios, 42.6% mediante esquema mixto y solo 20.8% por privados. La meta es que el Estado recupere la prevalencia del sistema eléctrico, llegando al 61% de la generación al cierre del sexenio.
Qué se va a construir
La capacidad renovable se distribuye en varias tecnologías. La fotovoltaica lidera con 12 mil 304 MW, seguida por eólica con 6 mil 860 MW y cogeneración eficiente con 1 mil 697 MW. Se suman geotermia (694 MW), hidroeléctrica (536 MW), termosolar (150 MW), bioenergía (71 MW) e hidrógeno (65 MW). La capacidad de ciclo combinado, firme y de respaldo, aporta 9 mil 979 MW adicionales.
Solar y eólica, dos pilares
La CFE ya tiene asignados 50 proyectos fotovoltaicos con 7 mil 859 MW, con 4 mil 595 MW adicionales por asignar (incluyendo dos termosolares híbridas). En eólica, 17 centrales con 4 mil 701 MW asignados y 2 mil 159 MW por asignar. Los proyectos se concentran en regiones con alta radiación solar y zonas con buen recurso eólico, especialmente en el norte y noreste.
Beneficios ambientales y para el pueblo
La transición permitirá evitar 69 millones de toneladas anuales de CO2 equivalente en 2030, con lo que México cumplirá sus compromisos del Acuerdo de París. Además, 155 millones de MWh, que es el 38% de toda la generación nacional, provendrán de fuentes sin gases de efecto invernadero al 2030. Y el plan generará empleos, desarrollo regional y mayor contenido nacional en la cadena industrial eléctrica. La transición se construye con soberanía: la CFE lidera, los privados acompañan.
